La Tahona cumple cuarenta años de éxito.

Las vigas de roble de Santo Domingo de Silos crujen cuando cae la tarde, recordando su fascinante historia centenaria. Rescatadas del incendio que afectó al monasterio a principios de los 70, desde 1985 son el testigo de otro fuego más calmado: el que da vida a cuarenta años de cocinado lento, conversaciones sin prisas, celebraciones de eventos y grupos, y devoción por la buena cocina de La Tahona.

Madera y piedra. 45.000 kilos de Hontoria de la Cantera, para enmarcar las vidrieras artesanales de José González que filtran la luz de Madrid, tiñendo de arte románico las mesas del restaurante.

restaurantes asadores

Ese es el escenario singular con el que La Tahona, del Grupo Asador de Aranda, ha resistido las modas de un sector que no siempre sabe superar el tiempo. Martiniano Palomero, fundador del grupo, quiso levantar algo más que un restaurante: un homenaje a la esencia, que mantuviera siempre la llama de un modelo de restauración que no necesitaría reinventarse. Un lugar en el que, quien viene, tiene perfectamente claro dónde está.

En ese lugar no es casualidad que las 18 personas que recibieron a los primeros clientes en 1985 sigan siendo las mismas. Resisten como las vigas de roble. Y, como la piedra de Hontoria, abrazan y dan calor a miles de visitantes que buscan esa autenticidad sin artificios tan difícil de encontrar hoy en día. Desde familias a embajadores, artistas o gente de negocios. De amantes de la carne a, simplemente, amantes de la vida. Grandes celebraciones, momentos íntimos, encuentros inolvidables… Y una atmósfera acogedora que llena cada instante de sabores, aromas y texturas que ponen en cuestión las teorías del marketing, las tendencias o los experimentos. En definitiva, el lugar en el que cobra vida todo lo que convierte a La Tahona en un imprescindible para la celebración de eventos y grupos.

Por eso el equipo de La Tahona celebra su 40 aniversario preguntándose si la “nueva cocina” podría ser en realidad lo que hacemos aquí 30.000 veces cada año, y lo que hemos hecho para más de un millón y medio de comensales desde nuestra apertura. Cocina tradicional castellana elaborada en horno de leña de encina. Siete de cada diez recetas guisadas a fuego lento. Una atención al cliente que se basa en poner atención a todo, sin olvidar nada. Un punto de encuentro sin igual para esas celebraciones de eventos y comidas de grupos que dejan huella. Y algún premio, como el LITO al Mejor Restaurante de Madrid que hace tan solo un año reconocía esta manera de entender la gastronomía como una ceremonia artesanal, casi extinta.

Te invitamos a celebrar con nosotros esta historia que hoy nos sabe, más que nunca, a futuro. A redescubrir el cordero lechal IPG churro, traído de Burgos y Segovia, con su piel crujiente, la carne que se deshace y su aroma a tradición. O el famoso cuarto de cochinillo asado a la leña, el bacalao confitado, la auténtica morcilla de Aranda con piquillos acompañada de pan de torta de aceite, el flan de queso al horno

Si en la década que nos vio nacer se acuñó la frase “de Madrid al cielo”, cuarenta años después La Tahona de Asador de Aranda sigue con las puertas abiertas para mostrarte el camino.